2016/11/17: Conferencia en Granada

Manuel Pozo Oller hablará de la "Espiritualidad del Beato Carlos de Foucauld en el Centenario de su muerte".



Hacerse pequeño para hacerse hermano (texto)

Encuentro Familia Carlos de Foucauld de Andalucía y Murcia

Guadix 22-24 de noviembre de 2013


Texto de las 2 ponencias de Marc Hayet


Habrá como 3 partes:

- Hacerse pequeño es el camino de Jesús

- ¿Cómo este “hacerse pequeño” es una forma de hacerse hermano? ¿De dónde viene?

- ¿Y nosotros qué? Como discípulos de Jesús y también “discípulos” de Carlos de Foucauld



Hacerse pequeño es el camino de Jesús



Empiezo con una especie de evidencia para nosotros cristianos: cuando Dios manda a su hijo, le manda como hombre de Nazaret y no de Jerusalén, como hombre del pueblo y no como escriba o doctor de la ley, a la escuela de la vida ordinaria y no al seminario de teología…

Parece evidente pero muchas veces no miramos o nos olvidamos de las consecuencias concretas. Consecuencias concretas : empieza la vida como desplazado y la termina con condena de criminal… ¡Vaya recorrido!

Es interesante ver cómo el evangelio nos presenta a Jesús:
-     La ofrenda de María y de José con ocasión de la presentación de Jesús es la ofrenda de las familias modestas (Lev. 12, 6-8), ni de los grandes, ni de los más pobres (el levítico propone una ofrenda para familias más pobres: un poco de harina, Lev. 5,11).
-     Tanto Nazaret como Galilea son lugares insignificantes en la historia de la salvación y por lo tanto profundamente despreciados: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?” pregunta Natanael (Jn 1, 46); “Estudia y verás que de Galilea no salen profetas” dirían los fariseos (Jn 7,52).
-     Cuando Jesús comienza a enseñar y a curar, la gente de Nazaret se queda completamente extrañada, incluso escandalizada: “¿De dónde saca éste su saber y sus milagros? ¿No es este el hijo del carpintero?” (Mt 13,58). También la gente de Jerusalén se sorprende y pregunta: “¿Cómo tiene ese tal cultura si no tiene instrucción?” (Jn 7,15).
Estos interrogantes tienen una respuesta muy esclarecedora en los evangelios: “Se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía, llenándose de saber; y la gracia de Dios le acompañaba” (Lc 2,39ss y Lc 2, 51ss). En dos momentos, después de dos escenas que se desarrollan en el Templo, se nos presenta Nazaret, este pueblo desconocido y cualquiera, como lugar de crecimiento, de gracia y escuela de sabiduría. Y lo que más llama la atención es que los textos de Lucas hacen referencia a la historia del joven Samuel (Lc. 2,52 que retoma 1 Sm 2,26). Pero para Samuel (y el texto lo precisa varias veces) el lugar de crecimiento en el servicio de Dios será el Templo (1 Sm 2, 11.18.21.26 y 1 Sm 3). Es significativo y ciertamente intencionado que Lucas recoja la misma expresión para subrayar mejor la diferencia radical y la novedad de la situación de Jesús: nada especial en su vida; él es sencillamente uno más del pueblo de Nazaret.
  
Enlace al texto completo de las ponencias: